San Benito Menni

sbm0111Angel Hércules Menni, nombre que recibió en su bautismo, nació en Milán en 1841. Su vida estuvo marcada por la vocación hospitalaria como Hermano de la Orden de S. Juan de Dios. Y esto, ¿qué significó en su vida? ¡Un regalo y un compromiso! Por naturaleza le fue dada una sensibilidad humana y espiritual que le llevaba a la apertura, a la trascendencia, a salir de sí mismo, a buscar a Dios y dejarse encontrar por El, a mirar con interés y compasión a los que sufrían. Estos rasgos se aprecian en su más temprana juventud, antes de ingresar en la Orden. Era un muchacho despierto y piadoso, en el que ya se atisbaban sus dotes de emprendedor y organizador, y su necesidad de escuchar a Dios en la oración, en los Ejercicios.

Por otra parte, fruto de la sensibilidad hacia quien sufre, se presta como voluntario para ayudar a transportar a los heridos de guerra desde la estación de Milán al Hospital de los Hermanos de S. Juan de Dios.

Como otro Juan de Dios, al joven Menni se le juntan en el alma la experiencia de la infinita misericordia y bondad de Dios y el contacto con el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, que le grita al compromiso.

La Orden de S. Juan de Dios en aquellos hermanos concretos que él observa, personifican un proyecto de vida al que se siente invitado por Jesús en lo hondo de su alma: ¡Ven y sígueme! Descubre que el plan de Dios es que le sirva consagrado en cuerpo y alma a ese Jesús Buen Samaritano en el servicio de los pobres y enfermos, “vivas imágenes de Jesús”. Así inicia su proceso vocacional como Hermano de S. Juan de Dios y luego también con el ministerio sacerdotal al servicios de los enfermos y necesitados.

En su personalidad humana y espiritual, en su temperamento y carácter, en su espíritu, se descubre una gran riqueza afectiva, eso que se ha dado en llamar la urdimbre de la persona: la capacidad afectiva, la necesidad de amar y ser amado, una capacidad enorme potenciada por la fuerza del Espíritu Santo y con la experiencia del amor misericordioso de Dios, simbolizado en el Corazón de Jesús.

Su experiencia espiritual le fue llevando a la identificación progresiva con Jesús, desde esa máxima interioridad de la persona que la Biblia llama corazón.

Otro rasgo de su personalidad es su máximo dinamismo e interioridad de vida. Son dos rasgos que definen un carácter pasional. Con elevadas aspiraciones, grandes ideales y nobles sentimientos. Unido a esto estaba dotado de ideas claras y lúcidas, lo que le generaba un enorme impulso apostólico con gran dosis de creatividad.

Todo esto integrado en un gran sentido de Hospitalidad y conciencia de envío en Misión, le llevo a Restaurar la Orden de S. Juan de Dios en España, Portugal y Méjico y a Fundar la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús.
Se hace constar que fundó 14 centros para la atención psiquiátrica y 15 asilos para la atención de niños raquíticos y escrofulosos, pero además abrió comunidades en centros públicos, algunas después las cerró.

Murió en Dinán (Francia), el 24 de abril de 1914. Fue beatificado el año 1985 y canonizado el año 1999, ambos acontecimientos, por el Papa Juan Pablo II, proclamándolo “Heraldo del Evangelio de la misericordia mediante el servicio a los hermanos enfermos y necesitados”.

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